Santa María, o Valle de Yocavil (lengua kakan,
yoca: cerro vil: pueblo) es el encantador pueblo de Catamarca sobre la
ruta40, es cuna de los pueblos diaguitas que habitaron esos valles. Una linda Pachamama nos da
la bienvenida regándonos de agua sagrada
caída de los cielos calchaquíes. Derecho nomás con la kombi hasta encontrar una
plaza tupida de centenarios árboles que nos abrazan al llegar. Lo primero que
uno hace, es comenzar a preguntar quiénes son los artistas de los pueblos, como
para tratar de conectar con ellos y lograr la química necesaria para que nos
inunden de energía bohemia, de cuentos,
historias y canciones. Así salió el nombre de Adolfo Villagrán, un gran compositor
y maestro rural, tiene un extenso
repertorio logrado con más de 30 años dedicados al canto y varias de sus obras
forman parte del canto popular catamarqueño, muchas de ellas recopiladas en
discos y más de 60 en un cancionero
denominado “Un canto para mi tierra” declarado de interés general, cultural y
educativo por el gobierno de la ciudad. Cruzando el angosto puente sobre el río
Santa María, hacia el lado oeste fuimos a compartir una reunión entre poetas y cantores
de la zona, los cuales entre risas,
mates y anécdotas orquestaban cuestiones para su gran festival,
La reina del Yocavil !
Sobre un
pequeño cerro que le da el nombre de “El
Cerrito” a esa parte de la ciudad, divisando como dice en su zamba “Que bonita que es mi tierra”, se ve el ancho
valle, la alfombra de arenales, y el abanico de lomitas coloridas. Ahí mismo,
donde en el fondo de los tiempos de nuestra historia, hace unos 11 mil años habitaron
bandas de cazadores nómades y recolectores, y “unos cuantos” años después las parcialidades Diaguitas Yocaviles que desarrollaron una gran cultura, arqueológicamente
llamada Cultura Santa María (el museo Eric Boman que posee la ciudad, cuenta con variadas piezas y es uno de los más
importante de la región) . Ahí mismo nos juntamos a conectar esa energía que
nos brindó Adolfo para que el mundo conozca en un par de zambas, el amor a su
ciudad como santamiariano de pura cepa.
Adolfo nos cantó dos de sus canciones:
"SOS MI VIDA" , "QUE BONITA QUE ES MI TIERRA"
Como en todos los encuentros con los artistas de este proyecto, sus cantos siempre están acompañados con la naturaleza en todas sus expresiones, vientos, pájaros, agua, sol, chicharras, que acompañan al cantor en arte.

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