sábado, 14 de julio de 2012

Santa María del valle de Yocavil, dibujada en un par de zambas por Adolfo Villagran


Santa María, o Valle de Yocavil (lengua kakan, yoca: cerro  vil: pueblo)  es el encantador pueblo de Catamarca sobre la ruta40, es cuna de los pueblos diaguitas que habitaron esos valles. Una linda Pachamama   nos da la bienvenida  regándonos de agua sagrada caída de los cielos calchaquíes. Derecho nomás con la kombi hasta encontrar una plaza tupida de centenarios árboles que nos abrazan al llegar. Lo primero que uno hace, es comenzar a preguntar quiénes son los artistas de los pueblos, como para tratar de conectar con ellos y lograr la química necesaria para que nos inunden de energía bohemia,  de cuentos, historias y canciones. Así salió el nombre de Adolfo Villagrán, un gran compositor y maestro rural,  tiene un extenso repertorio logrado con más de 30 años dedicados al canto y varias de sus obras forman parte del canto popular catamarqueño, muchas de ellas recopiladas en discos  y más de 60 en un cancionero denominado “Un canto para mi tierra” declarado de interés general, cultural y educativo por el gobierno de la ciudad. Cruzando el angosto puente sobre el río Santa María, hacia el lado oeste fuimos a  compartir una reunión entre poetas y cantores de la zona, los cuales entre risas,  mates y  anécdotas  orquestaban cuestiones para su gran festival, La reina del Yocavil !  
 Sobre un pequeño cerro  que le da el nombre de “El Cerrito” a esa parte de la ciudad, divisando como dice en su zamba  “Que bonita que es mi tierra”, se ve el ancho valle, la alfombra de arenales, y el abanico de lomitas coloridas. Ahí mismo, donde en el fondo de los tiempos de nuestra historia, hace unos 11 mil años habitaron bandas de cazadores nómades y recolectores, y “unos cuantos” años después  las parcialidades Diaguitas  Yocaviles que  desarrollaron una gran cultura, arqueológicamente llamada Cultura Santa María (el museo Eric Boman que posee la ciudad, cuenta  con variadas piezas y es uno de los más importante de la región) . Ahí mismo nos juntamos a conectar esa energía que nos brindó Adolfo para que el mundo conozca en un par de zambas, el amor a su ciudad como santamiariano de pura cepa.

Adolfo nos cantó dos de sus canciones: 

 "SOS MI VIDA" , "QUE BONITA QUE ES MI TIERRA"


Como en todos los encuentros con los artistas de este proyecto, sus cantos siempre están acompañados con la naturaleza en todas sus expresiones, vientos, pájaros, agua, sol, chicharras, que acompañan al cantor en arte.






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