Después de haber
estado en las ruinas del Shinkal en Londres, Catamarca, a bordo de la Infernal
encaramos una recta interminable por la Ruta 40, una recta que une Catamarca
con La Rioja. Al llegar a un cruce, donde comienza ya la zona de Cuyo, nos paró
un control de gendarmería y nos revisaron hasta los dientes. Parece que los
colores que lleva la kombi, para algunas personas es motivo de sospecha,
entonces estigmatizan lo que no entra en sus cuadradas cabezas. Después de dar
vuelta prácticamente a la Infernal y no
encontrar nada “raro”(?), nos dejaron continuar . Por un momento toda la magia
que uno traía por el vislumbre que nos producía el atardecer, parecía opacarse
con la situación con estas oscuras personas, sobre todo uno de ellos , que como
jefe quería mostrarles a sus subordinados como se hace una requisa. Bueno , después
de eso, continuamos el viaje y ya en La
Rioja nos encontramos con un lindo pueblito llamado San Blas de los Sauces, un
lugar muy tranquilo al parecer, donde ya comenzamos a ver los olivos y los
nogales característicos de Cuyo. Pasamos ese pueblo y retomamos la Ruta 40,
para agarrar otra gran recta por donde nos pasó una gran tormenta cerca y donde
el zonda de los andes comenzaba de a poco a recibirnos.
Así fue como
llegamos a Famatina, lugar emblemático de la lucha contra la megaminería. En esta
nota vamos a mostrar músicos que fuimos encontrando a medida que nos adentramos
en la ciudad.
En primer lugar Luis llerana, que buscando a su padre músico, el
cual no se encontraba (estaba en un cumpleaños) se copó y nos grabó una zamba
con la guitarra que traigo en la kombi. Después Gabriela Ceballos, maestra de
música en la localidad de Campana perteneciente al departamento de Famatina, dimos
con ella preguntando también por su padre músico en un almacén en la esquina de
la plaza famatinense, no estaba (estaba
en un cumpleaños) entonces su hermana nos
habló de ella y quedamos para grabar en su casa en Plaza Vieja un lugar cercano
a Famatina.
El tema es que justo al parecer había un cumpleaños donde la mayoría
de los músicos del pueblo estaban y no pudimos localizar donde , sino alta grabación
hubiese salido jeje. De todos modos salió lindo. También encontramos a Toño
Gaitán talentoso guitarrista que nos regaló unas lindas melodías compuestas por
él, tiene grabados varios discos y anduvo tocando sus composiciones por muchos lugares del país. Llegada la noche nos íbamos en esos días a
cocinar algo a la orilla del río y a intercambiar experiencias, historias,
cantos, con mi amigo German Cartagena que me acompañó gratamente en ese tramo
del viaje.
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