Cruzar la cordillera de los Andes con la kombi fue algo especial. En ese momento separamos los caminos con mi amigo Germán, y solo quedamos con La Infernal en dirección a los grandes cerros encadenados que forman la columna vertebral del continente. Por Uspallata, además de saber que Darwin descubrió un bosque petrificado, me encontré con un gran tipo, Lorenzo Quiroga guía del Cerro Tunduqueral, tierras donde Uarpes e Incas dejaron ruinas y dibujos rupestres, que hoy son patrimonio de la humanidad; tuvimos unas charlas recorriendo elcerro y quedó la onda para poder encontrarnos en otro momento. Pasando el Puente del Inca y raspando el Aconcagua, el lugar más alto del mundo (fuera del Himalaya) 6960,8 msnm, pude encontrarme con el frió, y el viento andino que puso mi espiritualidad y personalidad a prueba. Los demonios aparecen en estos viajes, conviven con uno mismo y es en estos lugares energéticos donde el tiempo no existe y podemos analizar nuestras actitudes, nuestras boludeces, nuestra intolerancia, nuestro egoísmo.Conversando con Eulogia, una cholita que colgaba del
retrovisor, seguí por las alturas, a medida que me zambullía en los túneles viendo si los gigantes dormidos me enseñaban cosas de la Pachamama, ellos la conocen muy bien. También conocí a un pajarito que quiso robarme la kombi (ver álbum de fotos Cruce de los Andes). Al llegar al cruce fronterizo, tuve que lidiar con un milico que con mucha actitud de hijo de puta desintegró a Eulogia por tener partes de origen vegetal, no era un cajón de frutas o verduras que infligiría sus leyes, sino un par de semillas secas que formaban pies y manos de la cholita. Así crucé por primera vez
una frontera con la kombi, y los atardeceres chilenos me recibieron muy bien. Decidí darle derecho hasta encontrarme con las aguas del pacífico, cosa que con el combustible en reserva y sin gps logré después de unas horas llegando a Viña del Mar. Siempre quise conocer Valparaíso, y por suerte estaba muy cerca, unos 7 km al Sur. Creo que no elegí un buen horario para meterme en sus calles y subidas inundadas de autos,un mediodía de Diciembre (2012), pero pude instalarme en uno de sus cerros, El Alegre. A los minutos de caminar por la ciudad comencé
a ver lo alucinantemente bella que es. Un viejo puerto lleno de historias, colores, música, pinturas, arte callejero, bohemia por todos lados. Pude encontrarme con Martha Llinàs y Marià Puigcercos, dos amigos kombinautas catalanes que conocí en Salta, el día que Guinet pintó la Infernal. Ellos con otros amigos chilenos, como Paulo Fuica y Claudio Choupay, grandes tipos también, organizaron un encuentro de kombis y vochos en un parque a unos kilómetros de la ciudad. Ahí La Infernal tuvo su primer encuentro grupal con seres de su misma especie. En Valpo,como lo llaman los porteños (sus lugareños) todo el tiempo se respira alta energía. Las casitas multicolores colgadas de sus cerros son arco iris permanentes; En sus murales abundan personajes que en horas desoladas de seguro estoy que hablan con los perritos callejeros, tratándonos de entender, tratándonos… Lo primero que pude grabar es una comparsa, La Kalle. Los encontré caminando por una subidita en la Plaza El Descanso. Ello son un grupo de gente que se juntan a ensayar sus bailes afros y congas, acompañados con cuerdas de tambores, cajones peruanos, y
trompetas. Ahí mismo bailando con La Kalle, conocí a un personaje paradigmático de Valpo que con sus coloridas vestimentas y yerbas medicinales colgadas de sus pulseras, se pasea por el puerto. Enrique Quezada “Papo Cuenta Cuentos”, un tipo que me hablo sobre cuestiones estelares, calendario Maya , circunstancias que en esos días movilizaban al mundo. La cosa es que Papo contó un cuento, una historia Mapuche para el blog. Después de eso nos fuimos a un bar, no cualquier bar, El Liberty. Ubicado frente la plaza Echaurren del lado más añejo del puerto,
es el bar más antiguo de Valpo, año 1897. Vestigio de la antigua bohemia porteña. Cuna de artesanos, músicos, anarquistas y soñadores que recurren al Liberty abstrayéndose de cuestiones insensible y frívolas del mundo para navegar en las cuecas, poesías y tertulias que allí florecen. Ahí nos tomamos unos vinos, grabé unos minutos y conocí a tres personajes italianos queridos, Fabrizzio, Antonio y Samuelle.Caminé mucho, la ciudad está llena de senderos, escaleras, asensores antiguos. Y fue por unas de esas escalinatas que me encontré para grabar con Matías Saavedra, músico y compositor chileno que un par de días antes había escuchado en un bar llamado Un Gato En La Ventana. Grabamos unas canciones con la presencia de una amiga que nos hacía el aguante ese día, Chanel Tuga. Esa misma noche en El Gato En La Ventana escuché también una gran banda llamada La Banda Imaginaria, me quedé con ganas de grabarlos, altos músicos tambien. Lo último que pude registrar es un grupo de chicas cantando un bullerengue en la plaza Anibal Pinto, Bangané chicas que le ponen mucha onda a lo que hacen.
Fueron las últimas melodías e imágenes del puerto que enamoró a Pablo Neruda y a muchos más. La Infernal pudo encotrarse también con viejos trolebuses, antiguos andariegos del puerto, que entre chillidos y motores parecían transmitirle cosas de sus añejas calles portadoras de misteriosa mística. Muchas ganas me quedaron de volver a Valparaíso, y es la magia de sus colores, melodías y olores con la que envuelve, embruja y marca el alma de sus porteños y de los que llegamos a conocerla.
PAPO CUENTA CUENTOS
MATIAS SAAVEDRA
BANGANÉ
BAR LIBERTY







Hermoso..... Buena Vida. - La Coky Kombi x America
ResponderEliminarMuchas Gracias!!! abrazo grande y espero cruzarlos por ahí!!
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