Llegando a Santiago de Chile por Ruta 68 , viniendo de Valparaíso con unos personajes italianos con los cuales nos cagamos de risa todo el viaje, agarramos la Ruta 5 y le dimos varios km, unos 500 más o menos para descansar en una Copec ( estación de servicios ) en Chillán. Después de varios peajes decidimos cruzar a Argentina.
Paramos a comer en un pueblito muy tranquilo, justo el nombre del pueblo es Victoria, como la kombi. Desde ahí desviamos por la Ruta 181 para llegar al cruce fronterizo en Lonquimay . Llegamos y 5 minutos antes habían cerrado la frontera chilena. El lugar es muy pequeño, encontramos un almacén y compramos un poco de pan, algunas cosas para comer y una damajuana de vino blanco. Así nos pasamos gran parte de la noche tocando unas canciones, hablando cosas que el vino rescata del lado más sincero del
cerebro. Cuando pinta la inspiración los temas de charla aparecen y florecen, el entorno ayudaba bastante. El Fabri cantaba una canción italiana, Antonio y Sammy hablaban de amores y desamores, yo miraba y escuchaba la escena mientras corrían por mi garganta los tragos del ultimo vaso de rico vino chilenio que quedaba. Ahí estábamos en ese pequeño lugar precordillerano de la Región de la Araucania , llovía mucho, hacía frió, así que nos resguardamos debajo de una casita de lata, donde en algún momento desolado del día pasaría algún bus. Al otro día, hicimos los trámites y nos mandamos por las rutas. Paisajes muy zarpados aparecían y el parabrisas de la kombi es una gran pantalla. La belleza de las araucarias desparramadas en los escarchados bosques y volcanes, es una cosa increíble. Estábamos pasando de un país al otro sin que la naturaleza entienda de límites. Una vez que cruzamos la aduana argentina, en el Paso Pino Hachado (Neuquen) arrancamos por la Ruta Provincial 23. Tenía un cartel de “ruta intransitable” nos metimos igual, y seguimos hasta llegar a
Villa Pehuenia, 56 km al sudoeste neuquino, un hermoso lugar alado del Lago Moqueue. Ahí compramos unas facturas para el mate y seguimos camino por la Ruta Provincial 13 costeando el lago Aluminé hasta llegar nuevamente a la Ruta Provincial 23 que nos depositó en la pequeña ciudad homónima al río que la acompaña y al lago, Aluminé ( en lengua Mapuche: Cuenco Brillante). Alado del río nos instalamos un día y conocimos unos
amigos con los cuales compartimos unos tragos y otras hierbas. Al otro día partimos con destino a Junín De Los Andes por la misma ruta provincial 23, donde vi uno de los mejores paisajes del viaje. El río azul profundo metiéndose por los campos áridos , entre medio de cerros y pehuenes. Pasamos por el Paraje Pilollil, una impresionante roca de origen volcánico, donde se encuentran dibujos rupestres de más de 1000 años inscriptos por la
comunidad Mapuche. Una parte de la roca esta agujereada y es una de las atracciones. Es increíble la vista desde esa fantástica roca. Bajamos por la cornisa que nos llevó al lugar para seguir camino hasta llegar a Junín De Los Andes. El frío y la lluvia nos esperaban. En la ciudad funciona un centro cultural Mapuche, centro que se construyó hace unos años y es la sede de diversas actividades destinadas a difundir la cultura Mapuche, tejidos, música, lecturas, artesanías. Una vez por año realizan el Traun Kezau Mapuche, un encuentro tradicional donde todas las
Comunidades se reúnen a fin de valorizar y potenciar la cultura ancestral de la región.Comunidad Chiuquilihuin, Comunidad Painefilu, Comunidad Raquithue, Comunidad Atreico, Comunidad Linares, Lafquenche, Comunidad Curruhuinca, Comunidad Vera. En ese lugar encontré al amigo Checho Canicul , y con el charlamos sobre algunas cuestiones tales como la realidad del pueblo Mapuche, sus luchas, sus anhelos. Fue una muy linda charla , Checho es una gran persona con amplia sabiduría .
El defiende muy bien su cultura, hablando la lengua Mapuche, la lengua de sus ancestros, y que hoy en día personas como el luchan para que no se pierda , transmitiéndole a sus hijos y a cada persona que conocen. Al pie de la entrada están los videos donde pueden escuchar las cosas que nos cuenta.Nos ofrece también el sonido del Trutuca, un instrumento de gran tamaño, hecho a con cañas, parecido al Erque del norte argentino. Un gusto haberlo conocido al Peñi (hermano) Checho, y saber que una parte de nuestra Latino América en estas latitudes no le afloja a la lucha por la reivindicación de sus derechos, de sus tierras, a pesar de la demagogia de muchos políticos. Nuestro pueblo Mapuche vivió durante miles de años, y fueron asesinados, desterrados, y
evangelizados. Aún así, la Pacha les dió las fuerzas y la sabiduría para que hoy sepamos quienes son los ancestrales pobladores de estas tierras y quienes defienden la vida en armonía con la Pacha.
La paranoia del mundo en esos momentos era que se terminaba todo, el apocalipsis! 21 /12 / 2012… jaja mucho cine pedorro. Justo ese día cumplia años el Fabri, así que nos fuimos a recibir el
apocalipsis al frente del Volcán Lanin, a orillas del Lago Huechulafquen.El viento y el frío hacían pensar que el final se acercaba, pero lo más parecido al apocalipsis que vimos en ese momento fue la última gota de vino caliente con canela y naranja que se dirigía al garguero de uno de los changos. Como lo pensábamos , nada paso, entonces nos dirigimos por lo que hoy en día es la Gran Ruta 40 (ex RN234) hacia San Martín de los
Andes. Para festejar el cumple del Fabri nos comimos un asadito con un rico fernet a orillas del Lago Lacar, y cuando la lluvia nos corrió agarramos de vuelta la ruta. En el camino alzamos unos chicos artesanos, Ramona y Rodrigo. La lluvia caia y La Infernal parecía un barquito en medio de la 40. Así nos metimos por medio de la ruta de los 7 lagos .Atravesamos El Lago Lácar, Lago Machónico, Lago Falkner, Lago Villarino, Lago escondido, Lago Correntoso, y el Lago Espejo. En Villa La Angostura hicimos noche después de habernos comido unos fideos bajado con un vinito caliente. El frio hizo que 6 personas duerman en una kombi, la Infernal se la banca en estos casos, todos somos uno.Al otro día Ramona y Rodrigo se dirigieron a Esquel, y me dejaron una lechicita muy copada, que es la que cuelga hoy del retrovisor de la Infernal, reemplazando a la vilipendiada coyita Eulogia.
MAS FOTOS
Checho charlando con América Sonora
Checho tocando el Trutuka










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