martes, 22 de octubre de 2013

Esquel, último lugar del paralelo 42 de la Comarca Andina, lugar de lucha antiminera, lugar que vibra con energía Mapuche, energía originaria de la Gran Patagonia


3 de Junio (2013), después de 4 meses sin ver a mi kombi La Infernal, había que calentar motores para reencontrarse con las rutas, engrase, cambio de filtro, aceite, y calibrado de ruedas. Cuando estuve en Salta, fui hasta Villazón (Bolivia), quería traer algo para vender y poder financiar esta etapa del proyecto, entonces me traje mantas de aguayos, carteritas, algunas camperas y gorritos. Cargué las cosas en la kombi y entre medio de la lluvia arranqué saliendo de la casa del amigo Sebastian Debenedetti en Lago Puelo hacia la Ruta 40.  Despidiéndome de la zona fui a cargar combustible en el Hoyo
                                                                               
de Epuyen y encaré nomas los caminos, ya por tierras del Chubut. En un momento llegue al cruce de la Ruta 40 con Ruta 71. Encaré la 71, esa ruta Pasa por Cholila y atraviesa el Parque Nacional Los Alerces de norte a sur. Estando en Cholila me acuerdo paraa en una pequeña ferretería y experimentar un aroma que revolvió algunos recuerdos de cuando estaba en la cocina de mi tía María en Tucumán. Es muy loco como funcionan los sentidos en funcion con la memoria, esos aromas que quedan en tu psiquis para toda la vida. Salí de ese lugar sin gas pero contento. Igual algo de gas todavía le quedaba a la garrafa para cocinar . Me fui
del pueblo directo para Los Alerces, pasando por una requisa hecha por las autoridades que protegen el parque para el control del Alga Didymo (alga venenosa y contaminante de rápida expansión). No se puede creer los colores y la vegetación que ahí se ven. Esos árboles son los seres vivos más antiguos de estas tierras, todavía siguen de pie y tienen unos miles de años, que tal? Y el hombre se cree omnipotente… Me acuerdo pasar por Lago Rivadavia y bajar a preguntar en unas casitas por pan casero para tomarme unos mates, pero no encontré, así que un poco más allá
metiéndome adentro del parque, sobre las orillas del lago me prepare una sopa con el resto de gas que quedaba. La belleza del lugar acompañaba al anfitrión Alerce que nos abrazaba a mí y a La Infernal, entre medio de esa reunión de añejos personajes, que se sirven de lagos cuyos colores llevan la admiración y los sentidos humanos al máximo. Hice un senderito hasta la cascada del Arroyo Hacha, metiéndome adentro del bosque en unos 500 metros más o menos para seguir admirando el parque desde su especial panorámica. La ruta 71 (camino todo de ripio) siguió
llevándome por el parque pasando también cerca del Lago Menendez, y por las orillas del Lago Futulaufquen ya entrada la tarde noche. Llegué a Trevelin , buscar un poco de agua pal mate y continuar hasta llegar a Esquel es lo que siguió. Me acosté temprano y al otro día comencé a experimentar la idiosincrasia del lugar. Me fui a una plaza y armé el manto con las cosas para vender. Ahí me puse a leer mientras tanto algunos pasaban curioseaban un poco, con algunos charlaba más, con otros menos. En un momento llega un cumpa, Tomás, me pregunta por algunas
cosas, le comento del proyecto y me dice que en su familia hay muchos cantores y compositores, entre ellos su hermana; Quedó en que nos poníamos en contacto para ver que salía. Habrá pasado una hora o un poco más, y llegó Antü, hermana de Tomás. Nos pusimos a charlar y la onda salió tan espontanea que parecía que nos conocíamos hace rato. Así que nos fuimos a tomar unos mates a su casa con Virginia su mamá, una grosa! También nos tocamos unas canciones acompañadas con unos vinitos que bajaban unas ricas empanadas del almacén de la vuelta.
Compartimos mucho rato con Antü, fuimos a visitar a su padre Eduardo Paillacan (www.eduardopaillacan.com.ar). músico Mapuche, cantautor del canto patagónico, trovador con 35 años de labor dedicados a contarnos mediante sus canciones, historias patagónicas, historias de esas tierras Mapuches. Lo visitamos en el centro cultural Rucaiken , lugar del cual es Director y donde se desarrollan diferentes actividades culturales, talleres de canto, guitarra, plástica, circo. Eduardo cantó para América Sonora un par de canciones, una canción muy bonita junto a Antü en legua
Mapuche, que cuenta una historia de amor. Nos acompañaba mientras, Lucas Austin , artista plástico. Los días vendiendo en la plaza, conocí un par de personajes copados, uno de ellos Roberto, trabaja en el Banco y me hizo la onda para ir a venderle unas cosas a sus compañeros, después nos tomamos un par de fernet’s en el Bodegón; Estoy muy agradecido con él, fue de gran ayuda para el proyecto. También estando en la plaza se me acercó Fede Ovidi, un cumpa que trabaja en la Radio Esquel, vió La Infernal y me pregunto sobre el proyecto, así que salimos al aire hablando las
cosas que andaba haciendo. Me contó sobre la movida anti minería que hace más de diez años viene uniendo al pueblo evitando que se radiquen en la zona minerías a cielo abierto. En la cabina de la radio se encontraba Pablo Peralta , músico santafecino radicado hace tiempo en Esquel. Con Pablito nos pusimos en contacto y nos juntamos a comer unas pizzas caseras y a tomar unos vinitos, acompañados por su familia y el amigo Ulises Carcedo. Pegamos linda energías con los cumpas, así que
después de comer nos fuimos a la  peña Raices, lugar con mucha energía donde convergen los bohemios de la ciudad a tocar sus milongas, loncomeos, zambas y canciones de rock. Esos días estaba comenzando a sentir un poco más de frío. Una noche  me desperté y estaba helando; La Patagonia comenzaba a mostrar su temperamento, – 5 oC. 
Con Antü nos fuimos un día a recorrer un poco los alrededores de Esquel, fuimos en La Infernal a Laguna Zeta, ahí nos cocinamos
unas verduras y seguimos viaje cruzando la ciudad para subir al Cerro de La Cruz, un lugar increíble donde hay una perspectiva total de la ciudad y del Valle de Nahuel Pan. La Infernal hizo una gran subida por un sinuoso camino, al llegar las nubes nos daban la bienvenida para estimular nuestra vista. Pudimos encontrar un buen espacio para desligarnos un rato del viento, así Antü podía grabar un par de canciones. Ahí, alado del cerro y con la vista al Valle grabamos una Zamba y un Reegae, composiciones de Antü, disipadas por los aires que fríos ya, comenzaban a marcarnos el
regreso a la ciudad. Otro loco que se acercó dónde estaba vendiendo fue Victor Bejarano, escuchó cuando salí en la radio y vino a ofrecerme lugar y datos sobre la música de la ciudad, un cumpa muy buena onda. También Cande Villy y Dai Caripan se acercaron a tirar buenas energías hablando un poco del Metal de la zona. Otro cumpa buena onda fue Dario Cymatics, un Dj que me contó cosas de la ciudad y se llevó una manta para ubicar su set de bandejas. Un día estando por el centro, alguien se vino a ver las cosas, mientras hablábamos me di cuenta que se trataba de
Ariel Manquipan, gran músico Patagónico de Esquel, del cual ya Pablito Peralta, su compadre, me había hablado. Quedamos en juntarnos, así que una de esas noches comiendo un salamín y bajando un rico tinto en la casa de Ulises Carcedo, grabamos unas canciones. Primero Ariel y después a dúo con Pablito. Nos cocinamos un guisito y la noche siguió escuchándonos guitarrear y filosofar un poco.
Otro gran músico del cual me había hablado Víctor Bejarano es Miguel Trafipan. Con Miguel hablamos por teléfono, quedé en encontrarme en Trevelin, a 50 km de Esquel, así que un domingo a medio día me mandé. Por ahíhabía visto un cartel que decía “Empanadas”, fui a ver qué onda, y el negocio era de un salteño, así que un rato largo charlamos. En la plaza tiré las mantas un rato hasta encontrarme con Trafipan. Antes de eso, una pareja de chicos Vanesa Mera y Darío Nolasco, se acercaron a comprar una campera y les conté del proyecto, resulta que Darío
era el hijo del salteño al cual le compré las empanadas. Muy buena onda los chicos. Llegó la hora de encontrarme con Miguel, fui al lugar donde quedamos y ahí estaba con David Murillo, un gran guitarrista patagónico, que tocó con muchos artistas de diversos estilos. Miguel Trafipan es un músico muy reconocido en la Patagonia, toco con Coya Mercado, Jaime Torres y Ricardo Vilca entre otros. Ubique mi cámara un par de metros del lugar que ellos habían elegido, alado de un añejo piano , bajo una sombra que provenía de un tejido colgado de una lámpara, la cual dibujaba
extrañas formas en la pared, que le daban a la situación una onda muy particular. Arrancaron con una zarpada versión de Alfonsina y el Mar, y siguieron con otras canciones instrumentales y una tonada. David me invitó a comer, así que de ahí nos fuimos y en su casa estaban Vanessa y Darío, justo los chicos que había conocido a la tarde (casualidad je) junto con Yamila, compañera de David, también estaban Alejandra Lia Rutt y los nenes de la familia Murillo. Así que pasamos un muy buen rato, escuchando algunas anécdotas de Miguel Trafipan.
Así llegó el momento de despedirme de Esquel, el último lugar del paralelo 42 de la comarca andina, lugar donde rodeado de cerros, escuché músicos con descendencia mapuche, músicos patagónicos de pura cepa, amigos con los cuales creo haber conformado lazos de amistad de esos genuinos y espontáneos que hacen que este proyecto valga la pena.
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